martes, 17 de mayo de 2011

Al duende merideño lo invocan los turistas desaseados

Algunos piensan que los duendes y los fantasmas son lo mismo pero lo que tienen en común es que pasan por una experiencia de vida aterradora que los vuelve ermitaños ante la sociedad.

Tal es el caso del famoso duende del estado Mérida, al cual los andinos le tienen un gran respeto y  para algunos turistas sólo es una leyenda o cuentos de camino. Hernán González sentía mucha curiosidad sobre este duende, ya que pensaba que era un  “fanatismo”.

La familia de Hernán visitó Mérida, albergándose por horas en cada pueblo: Mucuchies, Aleros, Timotes, Chachopo, Parque Nacional Sierra de la Culata, Apartaderos,  pero como todo muchacho quería retar al destino sólo repitiéndose  “el cuento de los duendes lo inventaron para que la gente no tire basura, voy a demostrar que no es verdad”. 
 En una de esas el jovencito llegó a la laguna, se sentó frente ella y empezó a disfrutar del paisaje arrojando piedritas al estanque. De repente vio que las piedras se devolvían en vez de hundirse. Luego escuchó que gritaban su nombre y al voltear se dio cuenta de que sus padres habían seguido el recorrido por el parque y estaba solo.
Aunque sentía miedo, pensaba que todo era la imaginación.  Notó que  al otro lado de la laguna había una persona de estatura  baja con la ropa rasgada y un costal en las costillas, pensó que debía ser un andinito. El hombrecillo se le acercó  diciéndole "no ensucies el lago porque aquí vivo yo". Hernán no hacía caso, se le acercó y al verlo se dio cuenta que medía 50 centímetros aproximadamente y su cara era de aspecto extraño: orejas puntiagudas, rostro alargado,  las uñas muy largas.
El duende  le dijo que  los momoyes han vivido ahí por años y mantienen limpio el páramo. Hernán sólo lo miró, y salió asustado a buscar a su familia, quienes tenían rato buscándolo.
-Mamá, mamá, vi a un duende.
 -Ya déjate de eso hijo.
 -Es cierto, lo vi, me dijo que no ensuciara la laguna.- contaba asustado.
Un comerciante escuchó al joven hablando con su madre y le dijo: “Muchacho, eso es que estabas tirando basura porque él aparece cuando la gente no cuida el parque y dejan desperdicios botados. El duende sale hace muchos años; sus hermanos por jugarle una broma lo perdieron. Mis padres, que en paz descansen, me contaban que desde entonces los momoy lo recogieron, y lo hicieron uno de ellos”.
También lo han visto en el Páramo de La Culata, su personalidad es violenta, y  azotaba con su bastón a los viajeros que tiran basura.
Y tú, ¿crees en los momoyes?



Por: Olga Salón.



4 comentarios:

  1. eso es verdad porque yo lo vi en el periodico

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  2. mmm esto puede ser real ya q verdaderamente los duende existen

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  3. naaah eso es pura mentira, solo para que la gente tome conciencia y no ensucie el paramo.:! en fin, hay que cuidar el ambiente...!

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  4. yo lo creo.aunque los paramos de merida no an sido mucho explorado

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